Charlie Manuel guió a los Filis de Filadelfia a una espectacular victoria en la División Este de la Liga Nacional en el 2007 para desalojar a los Mets de Nueva York del primer puesto en plena recta final con un tremendo remate de 13 victorias en sus últimos 17 encuentros, pero se quedó corto en la votación por el premio Manager del Año ganado por Bob Melvin de los Diamondbacks de Arizona.

Manuel y sus Filis probaron en el 2008 que esa conquista de la pasada campaña no fue obra de la casualidad y por eso el segundo título divisional consecutivo de esta franquicia le permitirá al veterano ex instructor de bateo brindarle al Este de la Liga Nacional su quinto trofeo de Manager del Año en las últimas seis temporadas.

El caballeroso nativo de West Virginia superará en la votación a dos hombres que ganaron el premio Manager del Año en dos ocasiones diferentes en la Liga Americana, como lo son Lou Piniella (Marineros de Seattle en 1995 y el 2001) y Joe Torre (Yankees de Nueva York en 1996 -compartido con Johnny Oates, de los Rangers de Texas- y 1998).

El cubano Fredi González, quien mantuvo a los Marlins de la Florida en la pelea prácticamente hasta las dos semanas finales de la justa y Cecil Cooper, que llevó a los Astros de Houston a 86 victorias en la División Central en su primera temporada completa como dirigente, también merecerán la consideración de los 32 votantes -dos por cada ciudad representada por un equipo en la Liga Nacional- de la Asociación de Cronistas de Béisbol (BBWAA).

Para Manuel, el trofeo que recibirá en el 2008 será una recompensa no solamente por lo que hizo esta temporada al frente de los Filis, que ganaron 92 encuentros para volver a sepultar el sueño de los Mets, sino por el trabajo consistente logrado por cuatro campañas al frente de la franquicia de Filadelfia.

Y es que prácticamente desde que se encargó del timón en la ciudad de la Campana de la Libertad no ha hecho otra cosa que hilvanar temporadas destacadas.

El ex dirigente de los Indios de Cleveland siempre ha mantenido a los Filis en la pelea, logrando segundos puestos tanto en el 2005 (88-74) como el 2006 (85-77), y coronando su esfuerzo con títulos divisionales en el 2007 (89-73) y el 2008 (92-70).

Los Filis tuvieron en el 2008 su mejor marca desde que Jim Fregosi guió a esa novena del estado de Pensylvannia a un palmarés de 97-65 en 1993, la ocasión previa en la que Filadelfia avanzó a la finalísima beisbolera, la Serie Mundial.

La última vez que un dirigente de los Filis ganó el premio Manager del Año data del 2001, cuando Larry Bowa se lo adjudicó pese a que la novena llegó en el segundo puesto con 86-76.

En esta oportunidad, los Filis de Manuel sufrieron un doble susto a comienzos de la temporada, cuando tuvieron que alinear por más de un mes sin los servicios del Jugador Mas Valioso de la Liga Nacional en el 2007, el paracorto Jimmy Rollins, quien se lesionó un tobillo, y el taponero Brad Lidge, quien a la postre salvó 41 juegos en 41 oportunidades para sellar un bullpen de antología, comenzó la lid fuera de acción ya que fue operado de una rodilla en los Entrenamientos de Primavera.

De paso, el poderoso primera base Ryan Howard no le pegaba a la bola ni con la puerta de una catedral en los dos primeros meses de la contienda al punto de que promediaba .163 el 7 de mayo.

No conforme con esperar los tablazos del hombre que encabezó a las mayores en jonrones (48) y carreras impulsadas (146), Manuel puso a correr a Filadelfia con un estilo agresivo de juego, pero no necesariamente caracterizado por robar solamente por robar. Eso se refleja en el hecho de que aunque los Filis estafaron 136 bases, solamente fueron sacados en intento de estafa en 25 ocasiones.

"Somos un equipo perseverante", describió Manuel, cuyo ídolo era el legendario artillero Ted Williams y que se confiesa como un admirador de las películas de Clint Eastwood.

Y cuando la angustia se apoderó de muchos bateadores de los Filis a pocas semanas de culminar la temporada, Manuel se apoyó en su experiencia de más de cuatro décadas en la pelota para recordarle a sus huestes que no se pueden impulsar cuatro carreras con un jonrón con las bases limpias.

"La pelota hay que jugarla de manera relajada", filosofó Manuel. "Cuando los bateadores se desesperan, le tiran a bolas que van al suelo o por encima de sus cabezas.

"He estado en la pelota por 40 años y todavía no la entiendo", proclamó Manuel. "Eso es lo que te impulsa a trabajar cada día más fuerte".

Si le preguntan sobre la presión en el diamante, Manuel preferirá probablemente remontarse a algunas de las anécdotas vividas durante tantos años en la pelota de Estados Unidos o el Lejano Oriente, donde disparó 148 jonrones, o sus vivencias como instructor de bateo o dirigente en las menores.

Desde fuera, Manuel aparenta ser un tipo de personalidad llevadera y su estelar segunda base, Chase Utley, es el primero que asegura que es un placer jugar a su servicio.

"Es un tipo tranquilo y le agrada encontrarle el lado divertido a su trabajo", catalogó Utley. "Pero también puede ser bien exigente en el momento necesario".

A la postre, Manuel cerraría con honores un año fabuloso como el piloto del equipo ganador de la Serie Mundial, pero esa hazaña no cuenta para la votación de los premios individuales de la BBWAA que se circunscriben a lo logrado en la temporada regular.

Por su parte, Piniella, para quien el verbo "ganar" ha sido un imperativo en su trayectoria como pelotero y dirigente, llevó a los Cachorros de Chicago a su mejor temporada (97-64) desde 1945 y por eso será ampliamente considerado por los votantes.

González, en su segunda contienda al frente de los Marlins, guió a la novena de la Florida a la tercera mejor temporada de su historia (84-77) -apenas superada por las campañas en las que avanzó como wild card en 1997 y el 2003 para ganar cada una de esas Series Mundiales-, metiéndole un susto a los Filis y a los Mets, pese a que la franquicia turquesa canjeó a los Tigres de Detroit a sus dos principales figuras, el tercera base venezolano Miguel Cabrera y el abridor zurdo Dontrelle Willis, y que los peces jugaron con la nómina más baja del Viejo Circuito.

Torre pasó de la Liga Americana a la Nacional para conducir a los Dodgers de Los Angeles (84-78) a titularse sobre los Diamondbacks en la División Oeste, aún cuando su equipo fue todo un hospital durante la mayor parte de la campaña antes de recibir el tremendo aporte del dominicano Manny Ramírez para la segunda mitad de la justa.

Cooper le permitió a los Astros (86-75) cerrar a tres juegos y medio del wild card del Viejo Circuito con un cuerpo de abridores que lucía inepto para una novena contendora a comienzos de la campaña y pese a que el poderoso artillero panameño Carlos Lee quedó fuera de acción por la mayor parte de los dos meses finales. El ex primera base Cooper pregonó la importancia de la defensiva y sus Astros respondieron al cometer la menor cantidad de errores (67) en la Gran Carpa.

La votación final para el Manager del Año de la Nacional pudiera culminar de la siguiente manera, con Manuel a la cabeza:

1.- Charlie Manuel, Filis de Filadelfia.
2.- Lou Piniella, Cachorros de Chicago.
3.- Fredi González, Marlins de la Florida.