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SAN DIEGO - Este año, los Dodgers intentarán proteger a Clayton Kershaw contra el tipo de achaque físico que obligó al Salón de la Fama Sandy Koufax, quien lanzó la ruta 27 veces en su última temporada en Grandes Ligas, a retirarse prematuramente. Pero, ¿podrán ayudarlo con el aspecto psicológico?

"Me preocupa que se vaya a presionar demasiado para superar lo que hizo el año pasado o que trate de repetirlo", dijo el mánager de Los Angeles, Don Mattingly. "Es mucho. Sólo tiene que mantenernos en el juego. No es preciso que ponche a todo el mundo ni que lance nueve innings cada vez que suba a la lomita".

En el 2011, Kershaw dominó a la Liga Nacional durante cinco meses y ganó su primer premio Cy Young.

"Estos entrenamientos han sido iguales para mí (que los del año pasado)", dijo recientemente Kershaw, de 24 años de edad. "Estoy cansado de los juegos que no cuentan. Ya uno lo siente venir. Estoy ansioso por comenzar, por cambiar de ambiente, jugar en diferentes estadios y salirnos de Phoenix".

Al coach de pitcheo de Los Angeles, Rick Honeycutt, le han preguntado por qué Kershaw luce tan serio cuando cede algunas carreras en un juego de exhibición.

"Hasta cierto punto, eso es lo que lo distingue de los demás", dijo Honeycutt. "Tiene expectativas muy altas para sí mismo. Es una persona bastantemente tranquilla, pero uno nunca sabe cómo alguien lidia con las expectativas. Nadie sabe lo que se siente estar en sus zapatos".

En el 2011, Kershaw comenzó su cuarta temporada en la Gran Carpa como el abridor de los Dodgers para el Día Inaugural. Terminó la campaña como el lanzador más joven en apuntarse 20 victorias en Grandes Ligas desde que Dwight Gooden lo hizo en 1985 a los 20 años de edad. Kershaw tuvo marca de 12-2 contra equipos del Oeste de la Liga Nacional. Su foja contra los Gigantes de San Francisco fue de 5-0, incluyendo cuatro triunfos contra el as de San Francisco, Tim Lincecum, ganador de dos premios Cy Young.

Kershaw se apuntó la mayor cantidad de victorias y la mejor efectividad de un abridor de los Dodgers desde Orel Hershiser en 1988 y su total de ponches fue el mejor de un pitcher de Los Angeles desde que Koufax abanicó a 317 contrincantes en 1966. Se convirtió en el primer pitcher de los Dodgers que gana 20 juegos desde que el dominicano Ramón Martínez logró la hazaña en 1990.

Kershaw tuvo marca de 13-1 en la segunda mitad, 12-1 en el Dodger Stadium y terminó la campaña con ocho victorias consecutivas. También encabezó la liga con nueve outs por viraje y ganó su primer Guante de Oro.

Kershaw tuvo un promedio de carreras limpias de 2.45 en la pretemporada, pero se ha quejado de la inconsistencia de su slider, una preocupación que se entiende ya que casi todo el mundo coincide en que ese lanzamiento fue lo que le permitió convertirse en uno de los mejores pitchers de la liga.

"No ha estado poniendo fuera a los bateadores y eso es frustrante para cualquiera", dijo Honeycutt. "Pero está saludable y ha lanzado bien. Hay una raya delicada entre dejar que las expectativas te motiven y dejar que te dominen. No estoy preocupado. No es como en el 2008 y el 2009, cuando los resultados no estaban ahí".

Ya se sabía que Kershaw era algo especial cuando los Dodgers lo seleccionaron en la primera ronda del draft amateur del 2006, pero hasta los jugadores dotados tienen tropezones y Honeycutt recuerda un momento semejante durante la campaña del 2009. En su séptima apertura de aquella temporada, Kershaw tuvo una mala jornada en Filadelfia. Su récord cayó a 1-3 y su efectividad empeoró a 5.21.

Dos días después de la debacle, Kershaw aprendió a usar el slider en una sesión del bullpen.

"Intentó usarlo por primera vez en el bullpen en el Wrigley Field (de Chicago) y lo utilizó de inmediato en su siguiente apertura", recuerda el receptor A.J. Ellis, quien fue el compañero de batería de Kershaw para esa sesión. "Gracias a ese lanzamiento, pasó de ser un pitcher muy bueno a uno de los mejores".