Tom Ricketts. (PAUL BEATY/AP)

CHICAGO -- El dueño de los Cachorros de Chicago amenazó públicamente por primera vez con irse del Wrigley Field si le prohíben instalar una pantalla gigante de video en el estadio.

El director ejecutivo Tom Ricketts dijo que el equipo necesita los millones de dólares que recibiría en patrocinios para ayudar a costear la renovación del histórico y vetusto parque.

"La realidad es que si no tenemos la capacidad de generar ingresos en nuestro propio jardín, tendremos que analizar la posibilidad de mudarnos, sin duda alguna", dijo Ricketts a periodistas después de un discurso ante líderes empresariales de Chicago, en el que presentó los planes para renovar el estadio de 99 años a un costo de 500 millones de dólares.

Esta es la primera vez que Ricketts amenaza con mudar al equipo de su hogar en el barrio en el norte de Chicago desde que comenzaron las polémicas negociaciones sobre los planes de remodelación de Wrigley Field.

El tema más complicado es el plan para instalar una pantalla de video de 6.000 pies cuadrados (557 metros cuadrados) sobre el jardín izquierdo, al igual que la mayoría de los estadios de béisbol. La diferencia en Chicago es que el parque, el segundo más antiguo de Grandes Ligas detrás de Fenway Park en Boston, está rodeado por clubes privados que construyeron gradas en sus terrazas y se oponen a cualquier cambio en el estadio que pudiese tapar su vista.

Los clubes tienen un contrato en el que comparten el 17% de sus ingresos con los Cachorros, por lo que creen que deben tener un puesto en la mesa de negociaciones y no han descartado la posibilidad de demandar. Hasta ahora no han participado en las negociaciones.

Ricketts presentó una maqueta de la pantalla durante su discurso en el City Club de Chicago, e insistió que tendría un impacto mínimo sobre la vista de las terrazas. Señaló que el equipo deja de recibir unos 20 millones de dólares anuales en anuncios por no contar con la pantalla, dinero que dijo que ayudaría a pagar las renovaciones sin tener que pedir el respaldo de los contribuyentes.

"Lo único que necesitamos es que nos permitan administrar nuestro negocio como un negocio, y no como un museo", expresó Ricketts.

Una de las dueñas de las terrazas, Beth Murphy, dijo que es la primera vez que ve un dibujo de la pantalla, y señaló que ella y los otros dueños tendrán que analizarla.

"Me pareció grande, y parecía que tapaba el barrio", comentó.

Sobre la posibilidad de que Ricketts se lleve al equipo a otro lugar, Murphy opinó que esa no sería "una buena decisión de negocio".

"La razón por la que los Cachorros son un destino turístico... es porque es un estadio en un barrio", apuntó. "No creo que un parque nuevo en un estacionamiento sea interesante, y por eso otros parques no tienen el turismo que tiene Wrigley Field".

El estadio está ubicado en un barrio repleto de bares y restaurantes.

Ricketts dijo que el equipo presentó oficialmente su propuesta de renovación el miércoles ante el ayuntamiento de Chicago. El plan necesita el visto bueno de los planificadores y el concejo de la ciudad. También habrá audiencias.