José Fernández. (Norm Hall/Getty Images)

Si nos basamos en su madurez y su pulida mecánica de lanzar, es difícil asimilar el hecho de que el pitcher cubano de los Marlins, José Fernández, apenas tiene 20 años de edad.

Con ese dato en mente, fue una absoluta delicia ver lanzar a Fernández en contra de los Diamondbacks de Arizona en su más reciente salida el miércoles.

El novato de los Marlins lanzó 7 1/3 innings, su apertura más larga en Grandes Ligas. El derecho hizo 103 pitcheadas, 71 de ellas fueron strike.

Fernández mereció tener un mejor resultado en ese encuentro. Su ofensiva no lo respaldó, y sus problemas de control al final le costaron el juego. Sin embargo, el resultado no nos cuenta la historia de su estelar presentación en el Chase Field.

Fernández define la frase de "pitcher de poder".

El seleccionado en la primera ronda del draft amateur del 2011 mostró madurez y una tremenda presencia en la loma para un pitcher de su edad. El cubano lanzó como si fuera un veterano. Mantuvo la calma y la confianza para retener el ritmo inning tras inning. Tuvo control total en la lomita.

Fernández navegó y mandó durante la mayor parte del juego hasta que repentinamente perdió el control y le otorgó la base por bolas a dos de los primeros tres bateadores que enfrentó en la octava entrada. Esos dos corredores anotaron mediante un dramático cuadrangular de tres carreras de Cody Ross en contra del relevista Mike Dunn. Fernández cargó con la derrota.

El nativo de Santa Clara, Cuba, dominó a los D-backs con un variado repertorio que incluyó poderosas rectas de dos y cuatro costuras, las cuales oscilaban entre las 93 y 98 millas por hora, con su recta de dos costuras generando roletazos que mantuvieron bien ocupado a su infield. Fernández mezcló ocasionalmente su curva y slider en su arsenal, manteniendo a los bateadores fuera de balance. Pocos lanzamientos fueron conectados con autoridad.

En los últimos innings de su presentación, Fernández tiró más curvas y sliders, además de uno o dos cambios de velocidad. Preparó a los bateadores para dominarlos con su poderosa recta, pero la lanzó con menos frecuencia. Fue una forma bien astuta de mantener el control del encuentro. Su primera cuenta de 3-0 llegó hasta el octavo inning. Fue ahí cuando su control lo traicionó un poco, aunque un par de lanzamientos justo al borde de la zona pudieron fácilmente haber sido cantados como strikes.

Con excepción de sus abultados muslos y piernas, Fernández no cuenta con una presencia física que impresione en el montículo.

Con una estatura de 1.89 metros y 108 kilogramos de peso, Fernández tiene los hombros amplios, pero su tronco lo ayuda a generar sorprendente poder con una mecánica de lanzar limpia y consistente. Repite su entrega al plato y ubica las pitcheadas con la precisión de un cirujano.

Este juego me dio la oportunidad de observar y evaluar por primera vez a Fernández, quien arrancó la temporada como el prospecto No. 1 de los Marlins y el No. 7 en la lista de los mejores 100 prospectos de MLB.com.

Debido a que utiliza muy poco esfuerzo en su entrega al plato, y cuenta con gran control y comando, Fernández tiene un brillante futuro. El muchacho es capaz de liderar un prometedor cuerpo de lanzadores de poder de los Marlins en los próximos años.