Jim Leyland y John Farrell.

Bien lo dijo el venezolano Víctor Martínez cuando era entrevistado mientras lo 'bañaban' con cerveza y/o champaña una y otra vez en medio de la celebración de los Tigres de Detroit en el Coliseo de Oakland.

"Ellos tienen excelente pitcheo, estupenda ofensiva, va a ser una gran serie", alcanzó a comentar el bateador designado venezolano - uno de los artilleros más calientes de las Grandes Ligas desde mediados de temporada - refiriéndose a los Medias Rojas de Boston.

Es la pura verdad. La puede afirmar también un observador imparcial al analizar lo que promete ser una batalla épica entre los Tigres y los Medias Rojas por el derecho de representar a la Liga Americana en la Serie Mundial del 2013.

Uno es el campeón del Centro del Joven Circuito y el otro es el monarca del Este, pero la paridad entre ambas novenas comienza desde la rotación, usualmente el factor decisivo en muchas series cortas.

El venezolano Aníbal Sánchez, campeón en promedio de carreras limpias permitidas de la Liga Americana con 2.57 y el zurdo Jon Lester, que reverdeció laureles al ganar 15 juegos luego de una efectividad discreta de 4.82 en el 2012, fueron los abridores de la serie confirmados por los dirigentes Jim Leyland y John Farrell, respectivamente, aunque ambos tienen bastante para escoger al confeccionar el orden de sus rotaciones.

Max Scherzer, Justin Verlander y Doug Fister completarían el cuarteto de Leyland, y John Lackey, Clay Buchholz y Jake Peavy el de los Medias Rojas, no necesariamente en ese orden para el momento de confeccionar este análisis.

Ambos equipos tienen ganadores del Cy Young entre sus abridores - Verlander por los Tigres y Peavy por los Medias Rojas -, pero lo más importante es que hay muy pocos puntos débiles entre los ocho abridores potenciales de esta Serie de Campeonato.

¿Paridad en números? Las cifras no podían ser más similares. Los Tigres encabezaron la Liga Americana en cuanto a efectividad entre los lanzadores abridores (3.44) y los Medias Rojas ocuparon la cuarta casilla en ese departamento (3.84), con la salvedad de que Boston tuvo cinco juegos completos y Detroit tres.

El cuerpo de lanzadores de ambas novenas se parece hasta en el hecho de que cuentan con un cerrador que ni remotamente figuraba en ese plan a comienzos de la temporada.

Al organizar sus estrategias de pitcheo para el 2013, los Tigres no hallaban a quién darle esa responsabilidad y hasta planeaban que su taponero pudiera haber sido el venezolano Bruce Rondón, cuya velocidad es tal que probablemente sea capaz de lanzar la pelota a través de una ducha sin que la bola tocase una gota de agua. A la postre acudieron al dominicano Joaquín Benoit, un sempiterno preparador del camino en las Grandes Ligas que respondió con 24 salvamentos.

Por su parte, los Medias Rojas no solamente tenían un plan sólido sino hasta otro alterno, pero ni Andrew Bailey ni Joel Hanrahan pudieron sobrevivir a un vendaval de lesiones y el puesto recayó en el japonés Koji Uehara, con 21 salvamentos y una efectividad hermética de 1.09.

La incertidumbre del rol de taponero en 2013 se refleja en los números generales de ambos cuerpos de relevo. El de Boston tuvo promedio de carreras limpias permitidas de 3.70, décimo en la Liga Americana. El de Detroit quedó en 4.01, duodécimo en el joven circuito.

¿La ofensiva? Feroz en cada caso. Detroit (.283) y Boston (.277) fueron primero y segundo en bateo colectivo en la Liga Americana. Hasta se asemeja el número combinado de jonrones de ambos equipos, 178 para los Medias Rojas y 176 para los Tigres.

No hay duda de que la gran diferenc ia en el ataque de ambos contendores al trono de la Liga Americana es el hecho de que los Tigres se caracterizan por ser una novena que va de base en base -cuando no está desapareciendo la bola del parque -, ya que apenas se robaron 35 almohadillas y fueron puestos out en 20 intentos por hacerlo, en tanto los Medias Rojas, que hasta no hace muchos años también se hicieron hasta famosos por tener poca movilidad, demostraron ser verdaderos correcaminos en 2013 al robarse 123 almolhadillas y apenas fueron retirados en 19 ocasiones.

¿Héroes al ataque? Ambos equipos los tienen por racimos, encabezados por dos latinoamericanos que pudieran ser algún día vecinos en el Salón de la Fama, como lo son el tercera base venezolano Miguel Cabrera y el bateador designado dominicano David Ortiz.

Cabrera, campeón de bateo de la Liga Americana por tres temporadas consecutivas e inclusive con el mejor porcentaje de su carrera (.348) en 2013, lidera el ataque de los Tigres, pese a lesiones que limitaron su rendimiento en el mes final de la temporada.

La extraordinaria práctica de bateo del venezolano antes del quinto juego de la Serie Divisional frente a los Atléticos de Oakland sugiere que va recuperando la habilidad de usar con mayor fuerza la parte de abajo de su cuerpo para el swing -como lo hacen los grandes artilleros de la talla del estelar de Maracay, Venezuela- y aquel jonrón decisivo por el jardín izquierdo frente a Sonny Gray quizás sea mejor prueba de que en efecto puede ser una máquina devastadora en la Serie de Campeonato.

En la trinchera contraria, Ortiz no da señales de decaer, porque a sus 37 años de edad sigue produciendo como si se hubiese encontrado la Fuente de la Eterna Juventud en el patio trasero de su hogar.

A lo largo de la temporada regular, Ortiz bateó 30 jonrones e impulsó 103 carreras para superar los parámetros de 30-100 por séptima vez en su trayectoria en cada caso. Ya ha comenzado a dar clarinadas en la Serie Divisional de lo que le prepara a los lanzadores rivales al pegar dos vuelacercas en un solo encuentro de postemporada por primera vez en el Béisbol de Lujo.

Y todo el mundo sabe de lo que es capaz Ortiz en una Serie de Campeonato. ¿Acáso se puede olvidar cómo demolió a los Yankees de Nueva York con 11 carreras impulsadas en la de 2004, cuando los Medias Rojas hicieron historia como el primer equipo que voltea una enorme tortilla luego de perder los primeros tres partidos de una serie de siete?

Los dos poderosos bateadores van rodeados de paladines del ataque a granel. Cabrera es el núcleo de un formidable 3-4-5 en el orden de Leyland junto a Prince Fielder y Martínez. Ortiz suele encontrar embasados a aguerridos peloteros de la talla de Jacoby Ellsbury y Dustin Pedroia, y de paso el dominicano conforma un tremendo dueto de poderosos junto a Mike Napoli.

Actores de reparto -entendiéndose por este concepto a veteranos de altos quilates con capacidad para ser héroes en cualquier momento-, los tienen ambos clubes, encabezados por los respectivos jardineros derechos, Torii Hunter, de los Tigres y Shane Victorino, de los Medias Rojas.

Escojan ustedes su favorito, pero, primero, abróchense los cinturones. Esta Serie de Campeonato de la Liga Americana promete ser al rojo vivo.