SAN LUIS-- Davis Ross, el pelotero de barba grisácea que ha ocupado más bien papeles secundarios en el béisbol, está a punto de completar un largo y sinuoso camino hacia un título de la Serie Mundial.

Ross es casi por definición un jugador de banca, un receptor sustituto que nunca había tenido más de 311 turnos al bate en una temporada. Pero el lunes, conectó el hit más importante en lo que va del año para los Medias Rojas de Boston.

El cátcher encontró una curva y envió la esférica sobre la línea del jardín izquierdo, apenas unos centímetros dentro de terreno bueno, para remolcar la carrera de la ventaja en el séptimo inning, lo que encarriló a los Medias Rojas hacia un triunfo de 3-1 sobre los Cardenales de San Luis y rumbo a una ventaja de 3-2 en el Clásico de Otoño.

A sus 36 años, la barba de Ross hace que se parezca más a un roquero envejecido que a un deportista en la cúspide de su especialidad. Veterano de seis organizaciones en las Grandes Ligas, firmó en noviembre pasado para vivir su segunda estadía con Boston, equipo con el que había jugado parte de la campaña de 2008.

Y en una campaña interrumpida por una conmoción cerebral que lo dejó fuera de combate durante más de dos meses, se ha revelado como el receptor predilecto del pitcher Jon Lester en octubre.

En un momento en que Jarrod Saltalamacchia pasa dificultades con el madero, Ross tuvo la oportunidad más importante en su carrera de 12 años en las mayores.

La parte baja del orden al bate de Boston había sido un fiasco en los primeros cuatro juegos. Entre el séptimo y el noveno tolete se habían ido de 43-2 (.047), con dos boletos y tres producidas.

Ross estaba de 9-1 en la serie antes de su sencillo en la quinta entrada. En un octubre lleno de sorpresas, el cátcher dio a Boston una más, muy agradable.