ATLANTA -- El Estadio Olímpico de Atlanta enfrenta un futuro incierto ahora que los Bravos dijeron que dejarán el Turner Field en el 2017 para instalarse en una nueva sede con capacidad para 42.000 espectadores, que costará 672 millones de dólares y se construirá a 16 kilómetros (diez millas) del centro de la ciudad.

Los ejecutivos de los Bravos John Schuerholz, Mike Plant y Derek Schiller dijeron que el equipo decidió no renovar el alquiler de 20 años del Turner Field y comenzar a planificar la construcción de una nueva sede.

Schiller, vicepresidente ejecutivo a cargo de ventas y márketing, dijo que la financiación la aportarán los Bravos y el condado de Cobb, donde se encontrará el estadio. No aclaró cuál será el porcentaje de los costos que deberán costear los contribuyentes, pero dijo que esa información será difundida pronto.

Los Bravos van contra la corriente, ya que la norma es buscar estadios céntricos. Pero dicen en su página de internet que el nuevo estadio estará más cerca de los suburbios del norte, donde se concentra el grueso de su fanaticada.

"La razón del traslado es simple", dijo el equipo. "El sitio actual tiene algunos problemas que no tienen solución y que se agravarán con el paso de los años. Me refiero al acceso de los aficionados al Turner Field. No hay medios de transporte masivo buenos, ni suficientes playas de estacionamiento ni acceso directo a las carreteras interestatales. Además, los Bravos no tienen control de lo que se hace a nuestro alrededor".

El nuevo estadio será parte de un proyecto cercano al centro comercial Cobb Galleria y estará pegado a la carretera I-285.

El equipo no explicó qué hará para facilitar el acceso a un estadio que se ubicará en el cruce de dos de las carreteras más transitadas del estado, la I-285 y la I-75, donde se producen congestionamientos de tránsito infernales.

Además, será imposible trasladarse al nuevo estadio usando el sistema de transporte rápido más importante de la ciudad, el MARTA.

El anuncio es sorprendente porque el Turner Field es un estadio relativamente joven, construido para los Juegos Olímpicos de 1996 con capacidad para 85.000 espectadores sentados. Luego de los juegos se redujo su tamaño y a partir de 1997 es la sede de los Bravos.

"Conscientes de que nuestro alquiler vence en el 2016, hemos estado tratando de buscar la mejor alternativa para nuestros aficionados, nuestro equipo y nuestra organización", dijo el equipo en un comunicado. "Creemos que este nuevo estadio será el mejor sitio para los próximos 30 años".

Plant dijo que el Turner Field necesita mejoras por valor de 350 millones de dólares en los próximos años.

Los Bravos, por otro lado, estimaron que las autoridades del condado de Falcon, donde se encuentra el Turner Field, no se mostraron muy cooperativas en su búsqueda de alternativas para mejorar la experiencia del fanático.