Bob Melvin, Clint Hurdle y Joe Maddon, managers de Oakland, Pittsburgh y Tampa Bay.

Mientras se acerca el inicio de la temporada en Norteamérica, el 2014 se perfila como otro buen año de balance competitivo.

Viendo el panorama de manera objetiva, hay por lo menos 20 equipos de Grandes Ligas que pueden aspirar de manera legítima a la clasificación. Dicho estimado podría quedar corto, pero de cualquier manera sirve como punto de partida.

Una división entera-el Este de la Liga Americana-cuenta con equipos que podrían considerarse contendientes.

Otra división-la Central de la Nacional-puso un récord el año pasado al enviar a tres equipos a los playoffs: San Luis, Pittsburgh y Cincinnati. Claro, la expansión del Comodín contribuyó a que dicha marca se impusiera, pero la realidad es que la división sí tuvo tres equipos dignos de postemporada. Este año un cuarto club de la Central, Milwaukee, tiene motivos para aspirar a octubre también.

El Oeste ya era una división fuerte, con tres equipos contendientes. Y luego los Marineros firmaron al agente libre de más cartel del invierno recién concluido, el dominicano Robinson Canó, además de algunos bateadores más. Ahora Seattle tiene que ser parte del debate.

Tampa Bay ha clasificado cuatro veces en los últimos seis años. Para el 2014, los Rays están en el lugar 28 de los 30 equipos en cuanto a nómina se refiere, según la Associated Press.

Oakland viene de ganar el Oeste del Joven Circuito las últimas dos temporadas, a pesar de compartir dicha división con algunas de las franquicias más agresivas en los gastos. Para este año, los Atléticos están en el lugar 25 en nómina, según AP.

Después de 20 años sin clasificar, Pittsburgh por fin volvió a la postemporada hace seis meses. Los Piratas están en el 27to lugar en nómina.

La presencia de estos clubes en los playoffs, sobre todo con las múltiples clasificaciones de Tampa Bay y Oakland, demuestra la importancia del crecimiento de los ingresos repartidos entre equipos. No es que todo esté igual para todos los equipos. Pero las cosas se han modificado hasta el punto de que los equipos de mercados pequeños sí tienen posibilidades.

Aparte de eso, estas organizaciones están avanzando con buenos escuchas, excelente desarrollo de jugadores, decisiones astutas de cambios y firmas y la habilidad de sacarle lo máximo al talento que tienen a nivel de Grandes Ligas.

En el béisbol, los éxitos de los equipos de mercados pequeños ya no es algo raro. Pero sigue siendo un tema bien positivo.

Además, hasta los equipos no considerados contendientes en lo inmediato cuentan con talento joven en sus organizaciones.

Por ejemplo, los Marlins han amasado un buen grupo de prospectos. Los Cachorros también lo han hecho, siendo su mejor pieza el boricua Javier Báez. Los Mets cuentan con un formidable pitcheo abridor y, cuando Matt Harvey regrese de su cirugía Tommy John, su rotación abridora podría ser una de las mejores durante muchos años.

De su parte, los Medias Blancas sin duda han tomado pasos positivos hacia un regreso a la competitividad. Y si vez un poco más lejos en el futuro, los Astros están haciendo una reconstrucción completa.

Sí, los Dodgers se han apoderado del primer lugar en nómina con aproximadamente US$235 millones para el 2014. Y los Yankees, por todo lo que hayan dicho sobre sus intenciones de estar por debajo de US$189 millones para evitar el impuesto de lujo, una vez más están por encima de los US$200 millones.

Hay que aclarar que cuando hablamos de balance competitivo, nadie está diciendo que MLB vaya a adoptar el modelo socialista. Seguimos con un mercado libre. De hecho, Grandes Ligas nunca ha estado mejor a nivel económico. Los contratos de televisión son más lucrativos que nunca.

Sin embargo, la acción en el terreno de juego ofrece más oportunidades de ganar para una mayoría de los equipos, comparado con hace 15 o 20 años. A eso se refería el Comisionado Bud Selig cuando hablaba de deberles a sus fanáticos "esperanza y fe".

Mientras más fans tienen esperanza y fe, mejor estará el juego.