Fredi González, manager de los Bravos de Atlanta. (AP)

Para estos momentos, los Bravos de Atlanta estaban supuestos a estar hundidos. El hecho de que aún están en la cima del Este de la Liga Nacional habla no sólo del manager, de los jugadores y de la finca, sino de algo más grande: la franquicia en su totalidad.

El gerente general Frank Wren ha hecho un buen trabajo a la hora de construir un club que no sólo cuenta con un roster de Grandes Ligas competitivo, sino también con profundidad y talento en la finca.

Los Bravos han tenido que recurrir a su sistema de liga menor con tanta frecuencia en las últimas dos temporadas que ya no es sorpresa cuando un novato recién convocado luce tan bien como el jugador a quien está reemplazando.

¿Al segunda base Dan Uggla no le va bien? Entonces démosle una oportunidad a un prospecto. ¿Qué tal Tommy La Stella?

Luce escasa la rotación ¿Subimos Alex Wood? ¿O a David Hale? ¿O a ambos?

¿El receptor Evan Gattis está fuera por lesión? Entonces es hora de darle una oportunidad al panameño Christian Bethancourt.

Los Bravos están ganando con uno de los rosters más jóvenes de Grandes Ligas. Tienen a jugadores desarrollados dentro de la organización en la primera base (Freddie Freeman), el campo corto (Andrelton Simmons), el jardín derecho (Jason Heyward), en la rotación (el colombiano Julio Teherán) y como cerrador (Craig Kimbrel).

Así es que se hacen las cosas. Así es que un equipo se mantiene competitivo sin una nómina exorbitante. Cuando una figura como Brian McCann o Tim Hudson se le va mediante la agencia libre, Atlanta confía en encontrar una solución, sea alguien en ligas menores o una contratación a corto plazo.

Es por eso que los Bravos tienen marca de 48-40 y se encuentran en empatados con los Nacionales de Washington en el primer lugar de su división a pesar de que su roster fue diezmado por las lesiones.

Dicho éxito se debe en parte a que el cubano Fredi González es un manager para quien todos quisiéramos trabajar. Te deja saber que cree en ti, lo cual te hace más fácil creer en ti mismo.

González ha mantenido a Atlanta en la pelea a pesar de las lesiones y los cambios en el roster. Dicen que nunca conviene reemplazar a una leyenda, pero eso fue justo lo que González hizo cuando tomó las riendas de los Bravos tras el retiro de Bobby Cox y ahora está escribiendo su propio legado.

González también cuenta con un excelente cuerpo de coaches y, a medida que los jugadores van y vienen, sus transiciones al equipo son fluidas. En Atlanta, esto ha pasado tan a menudo que se ha vuelto normal.

Pero en realidad no es nada normal. Los Bravos simplemente saben ganar. En los últimos 22 años, han ido a la postemporada 17 veces.

Ha habido momentos en los últimos meses en que parecía que los Bravos se iban a desplomar. Tres de sus abridores - Kris Medlen, Brandon Beachy y Gavin Floyd - quedaron fuera de acción por el resto de la temporada. Otro abridor, Mike Minor, pasó el primer mes de la campaña en la lista de lesionados y ha demorado en hallar su magia de antaño.

Gattis, el mejor bateador del club, se encuentra en la lista de incapacitados por una lesión en la espalda.

Y también están las malas rachas. B.J. Upton ha tenido dos campañas difíciles. En algunos momentos ha brillado más que nunca. En otras ocasiones, sus problemas han sido de pesadilla.

Upton es uno de esos jugadores capaces de encenderse y echarse a su equipo al hombro durante varias semanas. Los Bravos esperan que ése sea el caso en la recta final.

Por otro lado, Freeman y Justin Upton son dos de los mejores jugadores de Grandes Ligas en cuanto a ofensiva se refiere. El tercera base Chris Johnson ha lucido sólido, como siempre, mientras que Heyward ha sido una fuerza en el bosque derecho.

Kimbrel es el ancla del mejor bullpen de las Mayores y la rotación se ha mantenido competitiva a pesar de las lesiones. Teherán, de 23 años de edad, de seguro va a recibir votos para el Premio Cy Young de la Liga Nacional.

De alguna forma, todo funciona. Aun durante los entrenamientos, cuando parecía que cada dos días perdían a uno de sus abridores, los Bravos nunca dudaron que encontrarían la forma de ganar porque eso es lo que acostumbran hacer.

Y ése ha sido el caso. Si nos sorprendimos, no debimos hacerlo. Así son las cosas casi todos los años.